EL DIA DE LA PRESI.
Teníamos estudiada la carrera. Mejor dicho la tenía estudiada yo; pq ella no quería. Antes de la salida me decía que cuantos más planes hagas peor sale. Pues el sábado salio incluso mejor de lo pensado. Cierto que Teresa se retiró (aunque el terreno le iba fatal) y que Isabel tampoco acabó (aunque ayer creo que le hubiese costado mucho superar a Charo). Pero así es el MTB. Ella hizo su parte; y la hizo muy bien.
Objetivo del dia: asegurar su tercer puesto en el provincial.
Rival: la peligrosa Monapen.
Cosecha: Tercer puesto en la carrera, en el provincial y en el circuito de maratones; justo detrás de esos fenómenos de la naturaleza que son hoy por hoy (y los años que viene también) inalcanzables no solo para ella; sino para muchos más.
Al ver en la salida a Teresa de Benacazón dimos por supuesto que los tres primeros puestos serían para Teresa, Bea y Mamen. Así las cosas Charo podía permitirse quedar dos puestos por detrás de Monapen y aún así quedar tercera en el desempate del provincial. La carrera de La Palma con la ayuda de Tomás se lo puso bastante bien. En esta ocasión sería yo su socio colaborador, aunque ella se empeñó al principio en llamarme gregario.
En salida Charo e Isabel estaban a la misma altura del grupo. Miradas de roeojillo. En las calles de Cartaya se hicieron el marcaje inicial no separandose de la rueda de la otra. Yo detrás viendo las maniobras de marcaje.
Pero al poco casi se nos va la planificación al garete. Vemos a Bea en la acera y dice que cree que lleva la rueda pinchada. Me paro, pero al momento aparecen Abel y Rafa. Viendo que había manos de sobra para lo que en principio parecía ser un pinchazo, vuelvo a pedalear para unirme a Charo e Isabel a la salida de Cartaya.
La idea era entrar en el enduro antes que ella para que la habilidad natural de Charo en esos terrenos y el tapón de los de atrás hiciesen el resto. Los piñones de Isabel hacían un ruido en la carretera que presagiaba dificultades para ellos en el enduro, como realmente así fue; pero de eso no nos enteramos hasta la meta.
Entramos en el enduro dejando a Isabel por lo menos 100 metros detrás. Charo entra delante mia para que yo no la estorbase. Vamos fácil y sin complicaciones. Pone menos veces que yo el pie al suelo y los kilómetros se van sucediendo rápidamente y sin demasiado esfuerzo hasta que vemos a Teresa (más que probable tercera en la carrera y en el circuito de maratones. Vuela en la bici de carretera, pero no se prodiga en la MTB. Coincidió conmigo con la flaca en la ciclo de los profesionales en Isla Cristina llegando casi a la par que yo). Le pregunto que ha pasado pq sabía que iba a ir con Mamen. Nos cuenta que se ha caido y que el terreno se le está atragantando. Sé lo que está sintiendo pq yo pase por lo mismo el año pasado. Vamos un tramo a la par, hasta que nuestra Charo con una ambición desconocida en su terreno trata de dejarla atrás en el enduro. Charo va delante, Teresa algo más precavida detrás y yo aún más previsor cierro el trio. Veo que en la zona más complicada del enduro Teresa se ha parado junto a su novio al que se le ha roto la cadena. Le pregunto si tienen troncha y al decirme que sí sigo para adelante. Luego supe que ahí decidió abandonar, visto que ni el ni ella estaban disfrutando del día.
Salimos del enduro y en el llano del canal meto el turbo para enlazar con Charo. Antes del avituallamiento la alcanzo y nos lo saltamos. Pasada la presa del Rio Piedras sigo una flecha blanca pintada en el suelo que indicaba a la izquierda; pero Charo que se conocía el circuito de memoria me corrige.
En la zona de control camino de San Silvestre aprovechamos para echar aceite y nos pillan Rafa y Bea que va a su rebufo. Nos preguntan por Mamen y no podemos darle información pq salio por delante. Nos pasan y al rato decido sprintar para enlazar con ellos y preguntar por las referencias de Monapen. Me dicen que va bastante detrás. Antes de descolgarme le paso mi bidón a Bea que lo llevaba casi vacío. Le doy el otro bidón lleno a Charo y al llegar a San Silvestre me adelanto para repostar. Charo sigue sin echar el pie al suelo. Lleno los dos bidones de esos botellines azules, pido que me llenen la botella de litro y medio de la camel (que fue lo que bebí hasta ahí) mientras ataco esos pasteles con tan buena pinta. Meto algunos en el maillot y al cabo de tres minutos o más salgo en persecución de Charo.
El terreno me permite meter el plato grande y superar a los que se retrasaron menos que yo en el avituallamiento; aunque había un enorme hueco entre uno y otro. Ocho kilómetros me llevó alcanzarla, y lo hice justo al inicio de la subida pasando el rio. Charo que ya se había tomado el primer chute de gel rechazó mi oferta de pastelillos. En esa subida alcanzamos a Mané. Era señal de que Charo iba haciendo una buena carrera, aunque yo ya lo sabía viendo nuestro paso por el enduro y como esas pierninas parecían los pistones de un motor a dos cilindros ese día. Con la referencia que teníamos de Isabel no temíamos que apareciese desde atrás; pero Charo daba por sentado que Teresa si lo iba a hacer. Yo tenía una pequeña esperanza de que eso no fuera así viendo la dificultad de los enduros y como Charo no pedía reducir la marcha en ningún momento.
Mané nos dice que entre Mamen y Bea había sólo un minuto. Era menos de lo que esperaba y teniendo en cuenta que aún faltaba muchísima ruta estaba casi seguro que iban a enlazar.
Charo sobrepasa a Mané en la subida, quien no hizo intento por tratar de seguirla y continuó a su ritmo.
En el segundo avituallamiento en San Silvestre no paramos pq la fruta atraía menos que las rosquillas y pq tenía la camel llena y dos botes de líquido azul para Charo. Más adelante nos encontramos con Lucas que estaba parado esperando a Isabel. Rápidamente nos explicó sus problemas. Charo seguía a buen ritmo. Nadie nos pasaba y nosotros si ibamos superando ciclistas. La segunda bolsa de gel ya estaba vacía.
En el canal iba a rebufo mio a la velocidad que le resultaba cómoda, y al picar antes de entrar en la zona del bosquecillo (para mi la más bonita) volvemos a aceitar la cadena. Va ella delante con la via libre. Yo me retraso algo más con el aceite y tengo que superar a algunos de la ruta corta que me taponan. Charo en esa zona va cansada pero sin sufrir. Le voy diciendo los kilómetros que faltan y yendo ella a buen ritmo abriendo camino en el enduro final, llegamos a meta tras merendarnos la pista con 5 horas 17 minutos.
Una carrera perfecta. Un dia donde Charo alcanzó la cima de su carrera deportiva.
El día de la Presi.
viernes, noviembre 24, 2006
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